viernes 18 de enero de 2019 - Edición Nº1030
Primer Argentino » TIERRA DEL FUEGO » 20 nov 2018

Río Grande

NUEVA DENUNCIA CONTRA MELELLA |

NUEVA DENUNCIA CONTRA MELELLA | El nuevo denunciante, Walter Benítez contó que después de un período de desempleo, se contactó con el Intendente para pedirle trabajo a través de una compañera de la iglesia a la que asiste, quien le tomó una fotografía y se la envió al funcionario junto con su número telefónico. Melella lo citó en su domicilio particular y lo acosó sexualmente, tocándolo en sus genitales, a lo que el denunciante se negó. El hombre puso a disposición su teléfono celular para que sea sometido a pericias


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Un cuarto hombre que denuncia por presunto abuso sexual al intendente de Río Grande, Gustavo Melella, se presentó en tribunales para formalizar la acusación e instar una nueva acción penal en contra del funcionario, según confirmó ayer a EDFM el abogado representante de la supuesta víctima, Fernando Lapadula.


El denunciante, identificado como Walter Benítez (46), es un trabajador de la construcción que reside desde hace dos años en Río Grande. Asegura que después de pedirle empleo, Melella lo citó en su domicilio particular y lo acosó sexualmente, “tocándolo en la entrepierna y en el pene”, indica el relato escrito de los hechos al que accedió este medio.


Benítez contó que después de un período de desempleo, se contactó con el Intendente a través de una compañera de la iglesia a la que asiste, quien le tomó una fotografía y se la envió al funcionario junto con su número telefónico.


“Inmediatamente el señor Melella me envía un mensaje de texto y comienza un dialogo que termina cuando me invita a concurrir a su domicilio, una casa de puerta blanca ubicada en la calle Las Lengas 1032, en la planta baja”, continúa el denunciante.


El trabajador, que acompañó como prueba la captura de las pantallas de su teléfono celular, sostuvo que acudió a la vivienda el 14 de julio de este año a las 22, luego de que el intendente le mandara un mensaje que decía: “si venís bañadito, mejor”.


“Después me dijo si me había asustado, y como solo quería conseguir trabajo le contesté que estaba todo bien. Me recibió solo, me dio un abrazo y me invitó a sentarme en una mesa en el living”, prosigue el relato.


También agrega que en ese momento, Melella le propuso ingresar a Obras Sanitarias del Municipio, o inscribirse como monotributista y facturar obras públicas, y le pidió que al día siguiente le llevara su currículum.


“Entonces empezó a hablar de su sexualidad (…) Yo retomé el tema del trabajo cuando se acercó a mi silla y me quiso tomar las manos (…) Me puso la mano en la entrepierna sobre mi pene. En ese momento me levanté, le dije que no me gustaban los hombres y me dispuse a retirarme. Me contestó que no me asuste y que nos volveríamos a ver”, afirmó el denunciante.


Según Benítez, a partir de su negativa, nunca más le contestó mensajes ni le recibió el currículum, en tanto que un amigo de Melella, a quien se cruzó días después, le aconsejó que para entrar a trabajar “tendría que haber accedido a mantener relaciones sexuales”.


El hombre puso a disposición su teléfono celular para que sea sometido a pericias, aunque todavía no pidió ser tenido como parte querellante en la causa donde se investigan los supuestos abusos sexuales, explicó Lapadula ayer.

Otro juez

Lapadula precisó que la denuncia fue presentada el miércoles 14, pero que se mantuvo en reserva “unos días” para no entorpecer las primeras medidas de prueba que pudiera ordenar la Justicia.


El abogado dijo que la presentación recayó en el Juzgado de Instrucción de Río Grande a cargo del juez Daniel Césari Hernández, a diferencia de las tres denuncias anteriores que tramitan ante el juez Raúl Sahade, en la misma jurisdicción.


“Igual que en los demás casos, el primer paso es el requerimiento de instrucción que debería hacer la Fiscalía para impulsar la denuncia. Después recién se verá si las causas se unifican o no”, explicó el letrado.


También confirmó que Benítez ya lo había consultado en oportunidades anteriores y que ahora se animó a formular la denuncia e incluso “está dispuesto a sostener un careo con Melella si fuera necesario”, indicó.

Un caso polémico

La causa por abuso sexual contra el intendente fueguino comenzó a gestarse el pasado 30 de agosto, a partir de la denuncia realizada por el abogado Francisco Giménez acerca de dos empresas, “Patagonia Constructora“ y “Marino Luis Vaquera”, que habrían facturado al municipio por obras que no realizaron.


De la denuncia surgía que los trabajos, en realidad, habían sido concretados por Damián Rivas, Alfredo Suasnabar y Mario Lovera, quienes –además- habían recibido pedidos de favores sexuales por parte de Melella, a cambio de ser contratados, primero, y luego para poder cobrar.


Rivas y Suasnabar instaron las dos primeras acciones por abuso que fueron desestimadas sin investigar por el fiscal Pablo Candela, a través de un dictamen firmado el 10 de septiembre.


Recién después de que la causa se hizo pública a través de una investigación de Infobae, el fiscal Guillermo Quadrini imputó a Melella de presunto “abuso sexual coactivo” a raíz de la denuncia de Lovera, el miércoles 17 de octubre.


Días más tarde, Quadrini amplió la imputación a los otros dos casos, luego de que el juez Sahade entendiera que no podía haber dictámenes fiscales contradictorios sobre hechos similares.


De todos modos, el abogado Giménez acusó a Sahade de “dilatar las medidas de prueba y no investigar” por “negarse a secuestrar los celulares de las víctimas para que sean peritados”, entre otros motivos.


Por su parte Melella se declaró inocente y consideró que toda acusación es parte de una “maniobra política” para evitar su candidatura a gobernador en 2019.


El abogado del intendente, Francisco Ibarra, definió el expediente como “un circo mediático” y avaló la idea de que los denunciantes y otros testigos del caso quisieron “extorsionar” al funcionario con fines económicos.

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