viernes 18 de enero de 2019 - Edición Nº1030
Primer Argentino » ARGENTINA » 10 ene 2019

Mundo

Ante el rechazo mundial, Maduro juró su segundo mandato como presidente de Venezuela

Juró ante el Tribunal Superior de Justicia luego de que el Parlamento se negara a darle el poder al considerar ilegítima su reelección.


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, juró hoy un nuevo mandato como jefe de Estado, frente al Tribunal Superior de Justicia (TSJ), en medio de fuertes críticas internas y de la región y ante la presencia de pocos mandatarios extranjeros, y con el respaldo de seguidores y simpatizantes que colmaron el recinto.

Contrariamente a lo que ordena la Constitución Bolivariana, la jura del mandatario se realizó frente al STJ dado que la Asamblea Nacional, con mayoría opositora, fue ilegalizada por el gobierno.


"Por el legado del pueblo, por Simón Bolívar, por nuestros pueblos originarios, por el legado del comandante Hugo Chávez, por los niños y las niñas de Venezuela", juró Maduro su periodo 2019/2025. Y agregó: "no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma", en su tarea por el país.

Antes de la jura formal, el titular del TSJ, Maikel Moreno, fundamentó la decisión de que la ceremonia se haga ante ese cuerpo y no ante la Asamblea Nacional (Parlamento) como marca la Constitución.

Sólo cinco mandatarios asistieron a la ceremonia, en contraste con la declaración del denominado Grupo de Lima, que reúne a 13 de los 14 países de la región, que anticipó que no reconocerá el nuevo gobierno de Maduro.

Los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Nicaragua, Daniel Ortega; Cuba, Miguel Díaz-Canel; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; y de Osetia del Sur (un país no reconocido por Naciones Unidas), Anatoli Bibílov, fueron los jefes de Estado que presenciaron la ceremonia, junto a otra veintena de representantes internacionales.

De traje oscuro y corbata roja, acompañado por su esposa, Cilia Flores, Maduro saludó a su ingreso a las delegaciones extranjeras y respondió los gritos desde los palcos del recinto judicial.

"Hoy 10 de enero, voy a juramentarme con el pueblo, como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, para seguir construyendo la patria socialista, por el camino invicto de nuestro Comandante Chávez", dijo Maduro horas antes de asunción, en una serie de mensajes en las redes sociales en los que anunció un "nuevo comienzo".

En paralelo al acto, la oposición lanzó críticas a través de la redes sociales, insistió en la idea de que el líder chavista "usurpa" la Presidencia en Venezuela y renovó el llamamiento a las fuerzas militares a que no reconozcan la investidura.

Maduro consiguió casi el 70 % de los votos en mayo pasado, en una contienda de la que no participó el grueso de la oposición por considerarla fraudulenta, entre otras razones, porque los principales líderes antichavistas fueron inhabilitados para competir.

"Juro a nombre del pueblo de Venezuela (...) que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma y que cumpliré y haré cumplir todos los postulados y mandatos de la Constitución", dijo Maduro ante el presidente del TSJ, Maikel Moreno, y en medio de los aplausos de simpatizantes.

El juramento, indicó el mandatario, es un compromiso con el que procura "defender la independencia e integridad absoluta de la patria, procurar llevar a la prosperidad social y económica a nuestro pueblo y construir el socialismo del siglo veintiuno".

La toma de posesión se lleva a cabo en el TSJ y no en el Parlamento como indica la constitución porque el Supremo declaró a la Cámara en "desacato" en 2016, pocas semanas después de que la oposición se hiciera con la mayoría de los escaños.

La legitimidad del segundo mandato de Maduro ha sido cuestionada por la oposición venezolana y numerosos gobiernos extranjeros que no reconocen los resultados de las elecciones de mayo pasado en las que el jefe de Estado fue reelegido con cerca del 70 % de los votos.

En esta contienda no pudieron participar los principales dirigentes del antichavismo pues habían sido inhabilitados políticamente.

Por estas razones, la mayoría de los países de Latinoamérica no envió ningún representante a la toma de posesión, igual que lo hicieron Estados Unidos y la Unión Europea.

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