jueves 18 de abril de 2019 - Edición Nº1120
Primer Argentino » ARGENTINA » 12 abr 2019

Sociedad

Intiman a una mujer asesinada para que pague una deuda de Impuesto inmobiliario.. Pueden rematarle la casa.

Se trata de Stella Maris Sequeira, desaparecida desde 2016. Su ex pareja, el abogado Rubén Carrazzone, está preso.


El día que desapareció, Stella Maris Sequeira cumplía 60 años. Entró en la casa de El Ombú 786, en Ezeiza y fue lo último que se supo de ella. Primero simularon un secuestro extorsivo que -se probó más tarde- nunca ocurrió. Con el avance de la investigación la hipótesis del femicidio cobró más fuerza y hace un año detuvieron a su ex pareja, el abogado penalista Rubén Carrazzone (64), que está en el penal de Ezeiza a un paso del juicio por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido mediando violencia de género".

Mientras resuelven cuándo comenzará el juicio por el crimen, la provincia de Buenos Aires le inició una demanda por una deuda del impuesto inmobiliario de la casa en la que -sospechan- fue asesinada.

La deuda empezó a acumularse cuando Stella Maris desapareció. La casa de barrio La Unión, de Ezeiza, está cerrada y en más de dos años se realizaron allí pericias, rastrillajes y movimientos de suelo buscando indicios que probaran el femicidio. En su cuarto encontraron manchas de sangre y faltantes que podrían haber usado para mover el cuerpo.

"La hija se puso a llorar, desesperada, porque le notificaron que podrían rematar la propiedad. Además de que no puede hacer un plan de pago ni nada, porque la titular fue víctima de un femicidio", contó a Clarín Raquel Hermida Leyenda, la abogada de la familia.


Solange es la hija de Stella Maris y seis años antes del crimen había abandonado esa casa. Fue después de ser testigo "de la violencia que Carrazzone ejercía sobre su mamá". Ahora, mientras intenta buscar respuestas sobre lo que ocurrió con ella, recibió la intimación judicial que la amenaza con el remate de la propiedad.

La insólita demanda es por $ 53.555 y corresponde a la deuda impositiva de la casa de la mujer por los impuestos que dejó de pagar cuando "desapareció". Según adelantaron voceros del caso, "deberá ser desestimada" y realizarán una demanda civil para "certificar la muerte" y poder así realizar "los trámites burocráticos correspondientes a la sucesión".

El Gobierno Nacional dispuso una recompensa de $ 250 mil para cualquiera que pueda aportar datos sobre el paradero de Stella Maris y su cara es difundida junto a otras personas desaparecidas en el país. Pero ni en la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) ni en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo de Lomas de Zamora repararon en la situación e igual iniciaron un expediente en su contra.

Camino al juicio
Rubén Carrazzone está detenido desde marzo de 2018 en el penal de Ezeiza. La causa que lo tiene como principal imputado ya está en manos del Juez Alberto Santamarina y deberán definir cuándo iniciará el juicio.

Para los investigadores, Carrazzone asesinó a Stella Maris la madrugada del 30 de diciembre de 2016 porque descubrió una infidelidad y lo amenazó con difundir "chanchullos" profesionales.


Según la acusación judicial, tras el femicidio "Carrazzone se deshizo del cuerpo de su víctima, procurando su desaparición, sin que hasta la fecha se haya logrado dar con él". La misma resolución, agregó: "Las pruebas indican que Carrazzone ha desplegado todo su conocimiento y contactos en desviar la averiguación de la verdad".

La causa se inició con una denuncia por el presunto secuestro extorsivo. Carrazzone lo denunció dos días después de su desaparición y dijo que recibió dos llamadas extorsivas: una en la que le pidieron 80.000 dólares como rescate y otra en la que lo amenazaron por haber "llamado a la gorra", luego de alertar a la Policía.

Esa hipótesis se fue desvirtuando a partir de la detención del supuesto autor de esos llamados, Miguel Ángel Franco, un ex cliente de Carrazzone que terminó por confesar que los había realizado a cambio de una suma de dinero que le ofreció el abogado penalista. Franco estuvo casi nueve meses detenido y luego fue sobreseído en la causa

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