miércoles 03 de junio de 2020 - Edición Nº1532
Primer Argentino » ARGENTINA » 21 may 2020

Provinciales

Plaga que puede provocar daños irreversibles

al como sucediera con el castor, el conejo de Castilla es una especie exótica invasora traída a la isla desde Europa. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la considera una de las 100 especies invasoras más dañinas del planeta


TAGS: CADIC, PLAGAS

Las medidas
La institución está llevando a cabo una fumigación pasiva y extracción manual: “El método que se utiliza es la colocación de fosfuro de aluminio en las cuevas, eso mata a los animales. Este tratamiento se emplea en la zona más afectada en el CADIC, es un método aprobado en el país para el tratamiento de los cultivos, es inocuo para los humanos, porque además la sustancia, pasadas unas horas, se descompone en sus constituyentes naturales”, detalló el Dr. Daniel Ferreyra, director del CADIC, en diálogo con El Sureño. “Después con los residuales, se los elimina de forma manual. La verdad es que no es agradable como suena, pero hay que matarlos”, agregó.


Igualmente, esta sustancia tampoco afecta la seguridad de otras especies animales y posee un impacto nulo para el ambiente. Ferreyra remarcó que no están utilizando métodos de control biológico o agentes patológicos.


Ferreyra reconoció que si bien es una opción menos científica, la carne de los conejos sigue siendo comestible. Aunque al estar habitando en forma silvestre, no se puede masificar su consumo, debido a que no cumple con las recomendaciones mínimas de salubridad: “Hay gente que los caza y se los come. El tema es que, no se puede hacer de manera comercial, porque no hay procedimientos bromatológicos y no está regulado por la ley. Es algo que quien lo hace tiene que hacerlo a riesgo propio”, admitió el Director del CADIC.

Daños al ambiente
El crecimiento en la población de conejos viene siendo estudiada, pero en 2020 la explosión demográfica obligó a tomar acciones de control de esta especie dañina; y por otro lado, encendió nuevas alarmas en cuanto a la necesidad de medidas más profundas para su control: “El problema es que hubo una temporada brutal de conejos este año. Es un tema que hace rato lo veníamos viendo, y este año empezamos a notar que hay efectos muy significativos en la estructura del CADIC. Nosotros tenemos que protegerlo porque es un predio de la Nación”, detalló Ferreyra.


El investigador, recordó que actualmente rige la Ley 24.375 de la Nación, cuyo artículo 8º, inciso h) establece: “Se impedirá que se introduzcan, y se controlará o erradicará a las especies exóticas que amenacen a ecosistemas, hábitats o especies”.


En el comunicado, además se puede leer: “Desde la institución se prioriza siempre la protección del ambiente, tanto a partir de la investigación como de la intervención directa y esta medida va en el mismo sentido: mantener la biodiversidad nativa y tratar de reparar los daños producidos por la acción humana”; recordando que el caso de los conejos no es el único en la Isla de Tierra del Fuego, como especie invasora, introducida por los humanos.


“Erradicar es muy complejo porque no podés erradicar del todo, siempre se va a escapar alguno y se van a empezar a reproducir. Pero se puede mantener un nivel poblacional que no genere inconvenientes”, comentó el investigador.

Desequilibrios
Cuando se introdujeron especies exóticas en la isla no se tuvo en cuenta los factores de control: predadores, enfermedades, falta de alimentos en alguna temporada, que sí están presentes en los hábitats originarios de las mismas. Esto generó una competencia más exitosa en relación a las especies nativas: “El conejo europeo en Europa no produce los daños que produce acá, porque hay lobos, zorros, animales que se encargan de que no se produzca esa explosión demográfica -ejemplificó Ferreyra-.

Lo mismo pasó con los castores, que se introdujeron desde Canadá, por el tema del cuero, pensando en la similitud de la geografía. Pero, sin tener en cuenta que las temperaturas nomás ya son muy diferentes; y son las temperaturas que tienen allá las que hacen, por ejemplo, al desarrollo de la piel del castor. Tampoco tenemos predadores de castor acá, y fíjate los estragos que ya ha causado en la isla”.


Actualmente, los conejos no son una plaga en la zona norte, tal como en Ushuaia; pero desde la institución no descartan que se pueda convertir en un problema con consecuencias irreversibles: “Nosotros actualmente estamos resolviendo el problema en CADIC. Pero al mismo tiempo denunciamos que si el conejo se expande en la provincia puede ser un factor de deterioro grave del ambiente. Y eso es nuestra obligación decirlo. Afecta suelos, vegetación, tiene una reproducción exponencial descontrolada. Puede ser grave para el sistema productivo. Además de competir con especies nativas y causar su erradicación”, advirtió Ferreyra.


Finalmente, Ferreyra reconoció que, en el caso particular de los conejos, el factor emotivo de la población es muy importante: “El problema con el conejo es que tiene buena prensa. Pero si pensamos en las ratas, por ejemplo, no hacen un daño tan grande como el que hacen los conejos, y sin embargo las envenenamos, las matamos sin miramientos. Pero como la rata en el Siglo XV fue vector para la peste bubónica, quedó como un bicho maldito para la humanidad. Aunque hoy en día las ratas son objetos de estudio y sujetos de prueba en muchos adelantos para la medicina y las ciencias. Pero con un animal icónico como el conejo, es complicado, hay mucha reactividad”, concluyó.
Para conocer, responder otras preguntas y acceder a más información, se puede leer el comunicado completo emitido por el CADIC en https://cadic.conicet.gov.ar/control-de-plagas-manejo-de-conejos-en-el-predio-del-cadic/.

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