jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº3003
Primer Argentino » ARGENTINA » 6 jun 2024

Por quedar bien con los jubilados, De Loredo volvió a atacar el subrégimen

Por Néstor Schumacher.- La rápida media sanción de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria irrumpió en el plano político nacional. Por un lado, se dio el primer “acuerdo” entre la oposición más acérrima liderada por el Frente de Todos y los dialoguistas englobados en gran parte por la Unión Cívica Radical. Del otro, el presidente Javier Milei ya adelantó que la vetará de aprobarse: el economista no cederá ni un centímetro en su plan de superávit fiscal. En el medio de ese debate, apareció otro que viene cocinándose a fuego lento desde hace años: la aversión de las y los políticos continentales al Régimen de Promoción Industrial de la Provincia.


La sesión de Diputados fue rápida: había un acuerdo amplio del peronismo y los dialoguistas por “meterle por la ventana” una nueva fórmula de movilidad jubilatoria al oficialismo. La idea, es contrarrestar el cálculo establecido por Javier Milei al inicio de su mandato y así, garantizar la cobertura de la canasta básica del adulto mayor con la jubilación mínima.

 

Sacando el debate por la fórmula en sí, que podría llevar al primer veto del presidente Milei, me parece importante destacar las declaraciones de ciertos diputados, que en pos de quedar bien para la cámara, terminan atacando a otra parte del pueblo que también sufre y mucho la crisis económica. El diputado cordobés Rodrigo De Loredo, que depende el día de la semana transmuta entre aliado o adversario del gobierno actual, declaró durante la sesión que “se puede obtener el equilibrio fiscal como norte sin podar los haberes previsionales de nuestros viejos… porque el 0,4% es algo que se puede trocar por el gasto tributario de Tierra del Fuego”. En esa misma línea, Margarita Stolbizer del GEN arremetió contra el régimen de promoción industrial catalogándolo de “afrenta moral”.

 

La respuesta desde la política fueguina no se hizo esperar mucho; el senador Pablo Blanco fue de los primeros en salir a criticar las incendiarias declaraciones del cordobés De Loredo. Si bien comparten espacio político, Blanco fue claro: “con los fueguinos no”. Que haya un desbalance en las cuentas públicas con respecto a lo previsional, que es algo que debe tratarse de manera urgente, no quita que el Régimen tiene una lógica de política soberana sobre un territorio que, por los altos costes logísticos inherentes a su ubicación, hace imposible subsistir sin beneficios.

 

De Loredo y Stolbizer, que seguramente durante abril son más malvineros que las y los propios veteranos, parecen caer en la misma lógica que algunos sectores del oficialismo que ven los beneficios tributarios a Tierra del Fuego como un porcentaje del PBI vacío de sentido. Que existan esas eximiciones permite el desarrollo de la industria electrónica, tan atacada durante décadas a esta altura, la generación de empleo privado, un mayor volumen de población en la capital de las Islas Malvinas y del Atlántico Sur, que están bajo disputa territorial con Reino Unido, y la puerta a la Antártida y facilidades logísticas para alcanzar el Océano Pacífico. Lo más irónico de todo, es que el presidente de la Nación que es una autoproclamado minarquista y anti subsidios, siempre se ha mostrado con nulo interés de alterar la ley vigente.

 

No hay dudas que la Unión Cívica Radical transita un período complejo: no logra definirse a sí misma como espacio político y tampoco en contraste al fenómeno Milei. Durante los seis meses de gobierno ha fluctuado entre opositora, aliada o dialoguista sin un eje claro. Blanco, que tiene su recorrido y trayectoria dentro del espacio, lo ha dejado en evidencia al hablar sobre la Ley Bases y su próximo tratamiento en el Senado. Ahora, se le suma que sus propios correligionarios parecen olvidarse que a las y los argentinos que deben resguardar no se terminan en Río Gallegos, y que Tierra del Fuego en efecto, también es parte del territorio nacional.

 

En el mientras tanto, se entiende cada vez un poco más porque los partidos regionales tienen una implicancia tan fuerte en el sur del país: la política en Buenos Aires, o este caso el centro del país, aparece para la campaña, después bien y gracias. De Loredo no es un caso aislado, no es el primero ni será desgraciadamente el último que minimice el impacto de la Provincia al medirlo solo por lo cuantitativo. Quizás, la semana que viene esté más cercano a Milei y entienda, que hay una ley que protege el Régimen de Promoción, y que es una de las pocas políticas de Estado que nos quedan, sobreviviendo gobiernos de todos los tipos y colores.

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